14 de septiembre de 2009

Viaje a Dinamarca: Christiania

Esta semana pasada estuve en Copenhague por motivos laborales. Había estado anteriormente, pero fue una visita fugaz de 1 día. En esta ocasión he tenido la oportunidad de conocer y explorar mejor la ciudad. Es un sitio encantador, tanto por su arquitectura como por su gente. Estos nórdicos tienen cosas tan curiosas como el servicio municipal de alquiler de bicicletas: pinchas 20 coronas (3€) y te llevas la bici que elijas, así de fácil. Luego la puedes devolver en cualquiera de los puntos que hay repartidos por toda la zona centro, y te devuelven el dinero! Es un sistema igual al de los carros de la compra. Lo peor es que casi nunca suelen haber bicis disponibles.

En una de mis caminatas turísticas, fui con un colega de trabajo a un lugar que me habían recomendado varias personas: Christiania. Es un barrio autogobernado desde hace más de 30 años (coincidiendo con el movimiento Hippie), situado en la zona sureste de Copenhague, en el que residen más de 800 personas. Es decir, es una comunidad casi-independiente de la ciudad que tiene hasta bandera propia:


La sensación que me dio al entrar fue de inseguridad, como si estuviese entrando en un gueto, pero al cabo de unos minutos ves que se respira un ambiente de buen rollo. Todos los pequeños edificios y viviendas de la zona son de "libre acceso", sin verjas ni portales cerrados. Nada más llegar a Christiania entramos en un edificio sin luz, aparentemente abandonado, de aspecto lúgubre y lleno de pintadas. Subimos a la tercera planta, atravesando en cada entreplanta un suelo de madera que sonaba resquebrajado al caminar, hasta que llegamos a una puerta roja con una barra antipánico: cómo no, la abrimos. Pero, ¿a qué no sabes qué había dentro? Nada más y nada menos que un restaurante de lujo, con camareros en traje, mesas bien vestidas e iluminadas con velas, ... mi cara era un auténtico cartel WTF!


Seguimos dando una vuelta, disfrutando de sus "calles" y parques. La gente vive en completa tranquilidad, y para preservar su intimidad, por todos lados han colocado carteles y pintadas de "prohibido hacer fotos". Su economía se sustenta de mercadillos artesanales y pequeños comercios, aunque por lo que se ve se aprovechan bastante del turismo, ya que tienen cafeterías, restaurantes y puestos ambulantes donde venden todo tipos drogas. Acabamos el paseo tomándonos una Carlsberg (made in Denmark) en una terraza.

Al salir por la entrada principal de la ciudad de Christiania se puede leer «You're now entering the EU», escrito en la parte trasera del tablón que se ve en la siguiente imagen:

Y es cierto: sales de un mundo un tanto anárquico, aparentemente sin reglas, extraño, para entrar en el estricto orden y la majestuosidad de la capital de Dinamarca... me impactó bastante este lugar y se los recomiendo encarecidamente como atracción a visitar en Copenhague.

En mi viaje a Bremen de hace unos meses, dije no volvería a llevar la cámara de fotos a los viajes de trabajo. Pero yo creo que en esta ocasión me arrepiento (aunque me hubiese jugado el tipo disparando en el interior).

Fuentes:

3 comentarios:

Kurt dijo...

No había oído hablar nunca de ese sitio. Me has picado la curiosidad, espero poder visitarlo algún día, pero, hay una cosa que no entiendo; ¿Venden drogas en la calle sin ningún tipo de problema con la policía?

Nefote dijo...

mmm... Yo sí conocía de su existencia, tan fácil como pasarse por allí, jeje

cRoCa dijo...

Hombre, yo policías no vi ninguno. Lo que si he leido es que hacen redadas de vez en cuando para controlar el narcotráfico... pero debe ser que se la suda el autoconsumo masivo. Es como el cholas, seguro que tienen algún acuerdo oculto.